jueves, 16 de julio de 2009

Viejo, sordo, incontinente

Artículo de Elvira Lindo, publicado el 21/06/2009 en El País

Mi perro es bastante viejo. Casi dieciséis años. Hace casi dieciséis años iba yo zascandileando por Chueca cuando vi en la jaulilla de una pajarería un yorkie diminuto, más parecido a un murciélago que a un perro. Lo compré. Yo no sabía mucho de perros hasta entonces. Ahora sé casi todo. Tras años de estrechísima convivencia (me ha seguido con admiración en todas mis actividades diarias, sin exclusión) casi me atrevo a decir que nadie me ha querido tanto como él. No hay cariño de un hombre que se ponga a la altura de semejante enamoramiento.

Las visitas han sido testigos de la fascinación que el pequeño murciélago ha sentido siempre por mí. Me sentaba a comer y me miraba desde abajo como diciendo, "mírala, qué bien mastica". Me echaba la siesta y él se la echaba conmigo; debía de presentir el momento en que yo iba a abrir los ojos porque, cuando me despertaba, lo primero que encontraba eran los ojos negros bajo el flequillo perlado. Tampoco me quitaba ojo mientras escribía columnas, novelas, guiones, "no hay otra como ella -parecía pensar-, algún día, este país le dará el lugar que le corresponde: el Parnaso".

Sé que hay lectores que considerarán pueril mi relato. Lo asumo. Si Hitchcock abominaba de rodajes con perros y niños, también hay lectores que en cuanto ven que un artículo se llena de animales, pasan la página. Que la pasen. Es una aspereza típicamente española. Ésa es una buena razón para hojear de vez en cuando la prensa internacional. El otro día, en The Washington Post, venía un extracto conmovedor de Old Dogs, de Gene Wengarten y Michael S. Williamson, un ensayo sobre la experiencia de convivir con perros viejos. Uno de los autores recuerda con nitidez el día en que sintió que su perro comenzó a envejecer. Yo también lo tengo fechado: mi perro se hizo viejo el primer invierno que pasó en Nueva York. En otoño, la ciudad le volvió loco. En contraste con los educadísimos perros neoyorquinos, el mío, iba cruzándose de lado a lado de la acera, queriendo atrapar todos esos olores a mierda de las alcantarillas, a flores de los coreanos, a esas bolsas enormes de comida que tiran por la noche y en la que, si te fijas con atención, ves moverse a las ratas por debajo del plástico negro.

Pero llegó el frío hiriente, ese que te quema la cara y te agarrota las manos, y el pobre empezó a andar de puntillas como un Chiquito de la Calzada a cuatro patas. Sucumbí ante eso que hasta hacía un año me parecía una bobada anglosajona: el abriguito. Y es que un perro de Chueca no estaba hecho para esos hielos. Tampoco para los calores agosteños. Recuerdo una mañana ardiente de verano, tras hacerle andar cinco kilómetros por la avenida Madison, que el pobre se me desparramó en el charco de agua que se forma bajo los quioscos de flores y ya no hubo manera de que anduviera. Me lo llevé a casa en brazos con la pelambre chorreando. Ay, esos mis primeros tiempos de soledad. Él provocaba que me saludaran los niños y las viejas.

Alguna vez que nos ausentamos de la ciudad, vivió en casa del escultor Leiro y se convirtió en un personajillo querido y célebre entre los vecinos de aquella zona de Tribeca. Sí, yo presentía que se estaba haciendo viejo. Al principio fue un cambio sutil. De joven, había sido como ese chihuahua argentino del chiste que vive en Alemania y le dice a otro perro, "yo en mi país era un dóberman". Él siempre se había considerado un dóberman. Era mi perro de defensa, no es broma. En cuanto llegaba alguien a casa esos cinco kilos se enredaban entre las piernas de la visita, que se quedaba atónita, aturdida.

Pero ese espíritu chulesco se fue aplacando; a esta nueva paz contribuyeron la ceguera y la sordera. Pero en vez de reaccionar con frustración y tristeza, como haría un ser humano, mi perro viejo fue optando por la tranquilidad de espíritu. Ahora, no me cabe duda, es un sabio. En verano encuentra el rincón más fresco, en invierno el rayo de sol más sabroso; no tiene prisa por levantarse, si tú te levantas a las doce él se levanta a las doce, si tú te levantas a las ocho él se levanta también a las doce; ya no quiere alejarse más de cien metros de casa, cuando llega a la esquina, se da media vuelta y da por finalizado el paseo; prefiere dar paseíllos por el patio, como si fuera un jardinero experto, disfrutando del olor de cada hoja; y si se mea (lo que ocurre con cierta frecuencia) ya no corre a esconderse bajo el sofá con miedo a ser castigado. Cuando te ve acercarte con la fregona, te mira como diciendo, "tengo derecho a mearme, soy un viejo incontinente". Un amigo me dijo un día, "me encantan los perros, pero no los tengo porque su ciclo de vida es demasiado corto". Es cierto. Pero hay algo tan digno en su vejez, esa capacidad para convertir las limitaciones físicas en placidez contemplativa, que su actitud se convierte en una lección diaria. Cierto es que a veces echo de menos esa adoración sin límites que le hacía mover la cola sólo por el hecho de que yo le mirara. Hemos cambiado los papeles, ahora soy yo quien de vez en cuando se acerca a su cojín. Le miró esos ojos como canicas que miran sin ver y le digo, "cuánto te admiro". Y él ronronea, entiende mi admiración. Es un viejo con la autoestima por las nubes.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/panorama/Viejo/sordo/incontinente/elpepusocdgm/20090621elpdmgpan_8/Tes
Fecha: 21.06.09<

Exhortación a no comer perros y gatos

Activistas protestan contra el consumo de carne de perros y gatos en Seúl

Defensores de los derechos de los animales realizaron ayer una manifestación de protesta contra la venta de carne de perro y gato en Seúl, Corea del Sur.

Con carteles en idiomas coreano e inglés, los activistas se pronunciaron contra la milenaria costumbre coreana de ingerir la carne de esos animales domésticos, tradición que en Occidente sorprende y desagrada.

En Corea el perro no sólo es la base para multitud de platillos, sino que los médicos recomiendan la carne del cánido para recobrar fuerzas.

En una nota para BBC Mundo, Ramiro Trost escribe que los surcoreanos consideran que las críticas internacionales, instando a prohibir su consumo, son una imposición de Occidente sobre Oriente y esconden discriminación ante lo distinto. Los coreanos consultados responden diciendo que se trata de una costumbre alimenticia como cualquier otra, como la de comer carne de caballo en Francia o sesos de mono en China.

Sostienen además que sobre esta tradición culinaria no se monta un espectáculo, como sí sucede con las crueles corridas y matanzas de toros.

Cuando la polémica parecía aplacada hace unos años, un grupo de estudiantes y profesores de un colegio francés en Corea realó la experiencia cultural de ir a comer carne canina a un restaurante especializado de Seúl. Los estudiantes franceses no sólo probaron los platos hechos con esta carne sino que opinaron que era muy rica y repetirían la experiencia. Luego una empresa de comercialización de carne de perro lanzó una página en internet que vende esta carne congelada, así como de pavo, avestruz, pato y pollo, entre otras.

Lo que para algunos puede estremecer y causar repulsión, para otros es normal. Es bueno aclarar que sólo un ínfimo porcentaje de los surcoreanos consume carne de perro, no como muchos creen, que es comida de todos los días. Se suma a esto el costo elevado que tiene. La carne de perro es consumida también en Corea del Norte, China, Filipinas, Vietnam y otros países del sudeste asiático.

Fuente: http://www.yucatan.com.mx/noticia.asp?cx=99$1405000000$4115183&f=20090715
Fecha: 15.07.09

Albergues de animales de 13 CCAA, entre ellas C-LM, recibirán collares antiparasitarios para los perros sin hogar

La tercera edición de la campaña solidaria online 'Como puede un ratón ayudar a un perro abandonado' va a repartir 3.000 collares antiparasitarios entre 77 casas y centros de acogida, refugios y albergues de 13 comunidades autónomas, entre ellas, Castilla-La Mancha.

Según una información de CanalSolidario, recogida por Europa Press, con un clic de ratón completamente gratuito, 20.000 internautas solidarios han querido aportar su granito de arena a través del portal www.acogelos.org, ayudando a reducir el número de perros abandonados con leishmaniosis, una enfermedad parasitaria con riesgo mortal para las mascotas, y favoreciendo así su futura adopción.

Acogelos.org, el primer portal de adopción de animales abandonados en España, e Intervet Schering-Plough Animal Health, a través de su marca Scalibor, van a hacer entrega de los 3.000 collares donados a los 77 refugios y centros de acogida que han mostrado interés por formar parte de esta iniciativa. Intervet Schering-Plough Animal Health ha cedido generosamente los 3.000 collares Scalibor, ya que son el mejor método de prevención contra la leishmaniosis.

El número de collares destinado a cada refugio ha venido determinado por las donaciones directas de los internautas y por un cálculo residual que ha beneficiado a aquellos albergues que, sin tener un gran número de donaciones directas, están a cargo de un considerable número de perros en espera de un nuevo hogar.

Entre los 77 centros de acogida beneficiados hay albergues de 13 comunidades autónomas: Madrid, Cataluña, Andalucía, Extremadura, Comunidad Valenciana, Aragón, Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Murcia, Cantabria, Canarias y Asturias.

La campaña solidaria online 'Cómo puede un ratón ayudar a un perro abandonado' ha tenido una magnífica acogida, acumulando, a lo largo de las tres ediciones celebradas hasta la fecha (en los años 2007, 2008 y 2009), más de 90.000 adhesiones de internautas solidarios y amantes de los animales, que han hecho posible la donación de un total de 5.500 collares antiparasitarios a los perros sin hogar.

Para Jorge Martín Nomen, presidente de Asofaca y responsable de acogelos.org, "produce mucha alegría contar, una vez más, con la solidaridad de decenas de miles de personas que verdaderamente se preocupan por el bienestar de aquellos perros que esperan una nueva familia en refugios y albergues del territorio nacional".

Fuente: http://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-albergues-animales-13-ccaa-ellas-lm-recibiran-collares-antiparasitarios-perros-hogar-20090714142145.html
Fecha: 14.07.09