domingo, 20 de septiembre de 2009

Los 141 'bebés' de Rebeca Atencia

Por María L. Viñas / El Progreso (Lugo)

Gorilas en la niebla, protagonizada por Sigourney Weaver, dio a conocer la vida de la primatóloga Dian Fossey y sirvió para alertar de la amenaza de extinción de estos grandes primates. La veterinaria Rebeca Atencia (Ferrol, 1977) ha visto cumplido uno de sus grandes sueños con tan sólo 32 años y en algún momento se ha sentido como "en una película". Por ejemplo, el día que conoció a una de las expertas en primates más prestigiosas del mundo, Jane Goodall, para quien trabaja como directora del Centro de Recuperación de Chimpancés Tchimpounga (Congo), uno de los santuarios del Instituto Jane Goodall en África.

La conexión Ferrol-Congo se explica por su pasión por el bicherío desde que era pequeña. Se crió en Vilasanche, un núcleo rural de la parroquia ferrolana de Serantes, rodeada de animales y naturaleza. Su héroe y el de sus seis hermanos era Jaime, el guardabosques local. "En esa zona se quemaban muchos bosques, igual que pasa ahora, y Jaime iba a rescatar a los animales del fuego, y los tenía en su casa hasta que se recuperaban. Para nosotros era lo máximo; de pequeño esto te impacta mucho", recuerda.

Las cosas siguieron su curso natural y Atencia se matriculó en Veterinaria en el campus de Lugo, aunque en segundo curso se trasladó a Madrid por motivos familiares y allí finalizó la carrera, especializándose en animales salvajes. Durante cuatro años trabajó en distintos zoos y en el Safari Aitana de Alicante, un recorrido que recomienda por "muy bonito y porque los animales están en libertad", explica.

No obstante, la ferrolana necesitaba una experiencia más activa. "Me identificaba con los grandes simios, pero cuando están en cautividad te da grima, es como ver a personas en la cárcel".

Help Congo

Buscó alternativas laborales y encontró el proyecto Help Congo. Al principio conoció la labor como turista, en un viaje realizado hace cinco años, y de ahí surgió la propuesta de volver como empleada en virtud de un año de excedencia. "Influyó el hecho de que haya pocos veterinarios que se especialicen en fauna salvaje".

"Fue un trabajo muy gratificante", recuerda, en el que Atencia colaboró en la reintroducción en la selva de chimpancés adultos.

El factor suerte, el estar en un lugar en un momento determinado, propició el encuentro con Goodall. "Llevábamos ocho meses en la selva, sin ver a nadie, y de repente apareció. Fue como de película. Fue superagradable con nosotros y nos ofreció trabajar para ella".

Atencia habla en plural porque en su devenir por África la ha acompañado y acompaña Fernando Turmo, su marido y coordinador de Comunicación del Instituto Jane Coodall en Congo. Turmo también se encarga de mostrar los proyectos de educación y desarrollo que se llevan a cabo en las comunidades locales para abordar los problemas que enfrenta la conservación de los chimpancés.

Precisamente las teorías de Goodall y su modo de trabajar , tanto desde la perspectiva natural como humanista , fueron uno de los factores que llevaron a la ferrolana a decidir: "me quedo en África".

Fuente: http://elprogreso.galiciae.com/nova/39192.html
Fecha: 18.09.09

La perrera indigna a los vecinos por la falta de diálogo

Carlos Marquez Daniel, Barcelona.- Es de esas ocasiones en las que el ciudadano pierde la fe en el sistema, baja la cabeza, da media vuelta y se va para casa pensando en cómo recuperar la confianza en los que mandan. Semejante morriña democrática se ha apoderado de los vecinos de Sants-Montjuïc desde que el ayuntamiento confirmara el martes la intención de colocar en el distrito la perrera que la oposición vetó en Sarrià-Sant Gervasi. El caso es que nadie les ha consultado y el plan director de Montjuïc, que suma ya tres años de debates para definir los equipamientos de la montaña, no incluía animales en ningún caso.

En la audiencia pública del distrito, celebrada el jueves, se bombardeó a las autoridades con preguntas sobre el parque de acogida de animales de compañía. No estaban ni la concejala Imma Moraleda –por oportuna enfermedad– ni el presidente del distrito, Eduard Freixedes, así que el chaparrón cayó sobre el gerente, Josep Sans, que, quizás por su voz radiofónica, se ganó los elogios del público al término de la reunión de casi tres horas. «Mucho mejor que la jefa, mucho más educado», se comentaba en el corrillo posterior.

SIN PLAN DE USOS // Para intentar aliviar la indignación, Sans aseguró que en la montaña no habrá un perro de más hasta que no se haya firmado el plan de usos y prometió que la concejala de Medio Ambiente, Imma Mayol, recibirá a las asociaciones del barrio para explicarles el proyecto. Sus palabras no tranquilizaron a nadie. «Nos costó mucho conseguir que el plan director tuviera una proceso participativo y ahora el ayuntamiento decide por nosotros en algo tan importante como es una perrera», lamentaba Ana Menéndez, una de las vecinas que preguntó sobre el tema y se fue cabizbaja.

Menéndez ya se interesó por la perrera en la anterior audiencia pública. Ese 16 de julio sí respondió Moraleda. El acta de ese encuentro, que no se entregó a los vecinos hasta el jueves, constata la respuesta de la concejala: no habrá «ninguna ubicación nueva de ningún equipamiento nuevo en Montjuïc hasta que este tema no esté resuelto». Este tema al que hace referencia la concejala es el plan director, del que a día de hoy no se tienen noticias frescas.

En noviembre del 2007, todos los grupos políticos firmaron un documento en el que se comprometían a no mover ficha hasta que la redefinición de la zona no estuviera cerrada. Un año después se presentaron las conclusiones del proceso participativo y Urbanismo aseguró que en junio –el pasado junio– estaría listo el nuevo plan de usos de la montaña. No solo no se ha presentado, sino que ahora los vecinos se sienten engañados con un perrera que llena de barro años de supuesto diálogo.

«Una de las conclusiones a las que se llegó es que Montjuïc está ya colapsado de equipamientos y que hay que apostar por cuidar y aumentar las zonas verdes», relató Menéndez, que no esconde su temor de que el ayuntamiento quiera ganar terreno natural demoliendo el barrio de la Satalia. «Muchos vecinos tienen intención de empezar a empapelar las calles contra la perrera», adelantó. El caso es que, les guste o no, todo parece indicar que en el 2013 tendrán en lo alto del distrito una nueva residencia canina y un nuevo plan director que pasa de ser participativo a ser, como comentaban ayer muchos afectados, impositivo.

Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=646070&idseccio_PK=1022
Fecha: 19.09.09