lunes, 4 de enero de 2010

Regalar mascotas, un dilema ético

Artículo de Shaila P. Rodríguez

Los animales se convierten en obsequios de cuatro patas en Navidad, después llegan los abandonos

La Navidad es una época de comprensión y generosidad, cada persona encuentra su lado más humano y solidario e intenta potenciarlo. Éstas también son fechas de regalos, en ocasiones hay quien decide sorprender a la familia, o tal vez a los más pequeños, con un nuevo miembro de cuatro patas en la unidad familiar. Por norma general y como primera opción todo aquel que desea una mascota piensa en su compra, pero existen otros métodos como bien puede ser la adopción de animales que han sido abandonados. Estos pequeños peludos se encuentran, al igual que los animales de las tiendas, en óptimas condiciones de salud y a esto se le suma las inmensas ganas que tienen de sentirse de nuevo queridos como un miembro más de la familia. Ya que los perros y gatos acogidos en refugios y protectoras saben valorar el esfuerzo de quien los adopta y devuelven cada minuto que se les dedica.

No obstante, a la hora de regalar un animal hay que tener en cuenta que no se trata de un juguete, es un ser vivo, con sentimientos, necesidades y, sobre todo, con carácter. Por ello, a la hora de comprar o adoptar una mascota, hay que tener en cuenta estos aspectos y todos los miembros de la familia deben responsabilizarse de su cuidado. Si embargo, "hay quienes creen que regalar un perro o un gato no tiene consecuencias", coinciden los responsables de varias protectoras. De ahí derivan los abandonos, cuando los niños se cansan del animal y lo dejan de lado una vez perdido el interés o cuando sus padres se dan cuenta del trabajo que conlleva tenerlo o de que el carácter del animal no coincide con sus expectativas. Por este motivo, el Ayuntamiento de Bilbao recomienda no regalar animales, ni comprados ni adoptados, "los regalos de cuatro patas son peligrosos", comenta Alberto Mamoler, jefe de sección de inspección alimentaria y Zoonosis.

Desde el Consistorio hacen hincapié en que el acto de obsequiar un animal debe llevar implícita la aceptación por parte de la persona obsequiada. Y una vez tomada la decisión, optar por la adopción, que es siempre gratuita, y en su defecto, por la compra. El concejal de Salud y Consumo del Ayuntamiento, Sabin Anuzita, advierte de que la compra de animales por "el capricho de los hijos es una irresponsabilidad", la gente conoce de sobra el compromiso que conlleva adquirir un perro, y no se puede consentir su posterior desamparo.

La cara oculta de estos regalos

Desde APA SOS Bilbao, protectora de perros y gatos, recomiendan que, antes de la llegada del nuevo miembro, la familia se ponga de acuerdo en las obligaciones de cada uno hacia la mascota y las necesidades de la misma. "Se puede regalar un animal, siempre y cuanto se tenga claro que no es un juguete sino un compañero", afirma Koldo Goioaga, presidente de la protectora. El hecho de regalar una mascota en Navidades se debe, más bien, al consumismo que rige las fiestas y como comenta Goioaga, "debe ser una decisión meditada y consultada, no un capricho".

El desamparo de los animales no se produce en Navidad, esa idea a es un "tópico", asegura Alberto Mamoler. Y tiene su lógica, durante esta festividad aumenta considerablemente la compra de mascotas, los abandonos en navidades se empiezan a notar en febrero o marzo, pero la consecuencias de estas compras se producen durante todo el año. En verano llegan muchos cachorros con siete u ocho meses a la protectora, "todos son regalos de Navidad", explica Goioaga.

El problema no radica en regalar o no una mascota, sino en que quien la adquiere sólo se interesa por si el animal es bonito. Mientras que lo realmente importante es informarse sobre las características de cada raza, los cuidados que requiere y sus necesidades, de lo contrario surgen problemas de convivencia y los abandonos. "La mayoría de los perros abandonados son caprichos de sus dueños no supieron controlar", explica Shiva, encargada de los perros en la protectora.

Por este motivo, el asesoramiento es imprescindible a la hora de adquirir una mascota. A pesar de que a una persona le gusten los animales, no tiene la obligación tener uno en su casa, sobre todo si por motivos laborales o por su estilo de vida no pueda ocuparse de él. En estos casos existen otras opciones, como el apadrinamiento. Con esta opción el padrino aporta la cantidad de dinero que desee para la manutención del animal y varias veces al mes puede acercarse hasta las instalaciones donde se encuentra su apadrinado para jugar, pasear, ver su evolución o incluso llevárselo a casa una temporada. "Lo principal es que la gente se conciencie de la existencia de estos animales y de su situación", asegura Goioaga.

Animales exóticos, la moda

La novedad en el sector de las mascotas son los animales exóticos. Actualmente la gente no se conforma con gato, un perro, un pájaro o un pez, compañeros tradicionales en nuestros hogares. Los insectos, reptiles, roedores, cerdos en miniatura, son los nuevos inquilinos de muchos hogares.

Una vez más el problema radica en el desconocimiento por parte de los dueños del carácter de cada raza en general y la personalidad de cada animal en particular. Desde la protectora SOS Hurones, recomiendan comprar o adoptar a la mascota personalmente, "nunca por encargo, el comprador debe elegir al animal y éste a su dueño, para que los caracteres sean acordes y no haya sorpresas de última hora". Asimismo es imprescindible documentarse concienzudamente sobre la raza, "lo primero es enterarse de que animal se quiere tener", conocer sus costumbres, su socialización, tanto con los humanos como con otras especies, para ello es esencial ponerse en contacto con una protectora o un veterinario especializado, ya que "lo principal" es proporcionarle al animal una buena calidad de vida, reafirman desde SOS Hurones.

La información que se ofrece en las tiendas sobre los animales exóticos es bastante limitada, en primer lugar por el propio desconocimiento de los dependientes. Los problemas que se derivan de la adquisición de una mascota de estas características con información escasa o errónea, conlleva las dificultades de convivencia, los accidentes, el abandono o una pésima calidad de vida del animal.

Las protectoras de animales denuncian el despiadado comercio existente para la campaña navideña. Los criadores programan los partos de las camadas para hacerlas coincidir con estas fechas, las crías son destetadas antes del plazo, con la consecuente pérdida de defensas por falta de lactancia. Teniendo en cuenta la tendencia consumista en Navidad, este tipo de asociaciones opta por no ceder ningún animal para su adopción a no ser que estén totalmente seguros de que nos e trata de un antojo. "En muchas ocasiones preferimos que el animal permanezca en la protectora antes de sufrir de nuevo el trauma de un abandono", aseguran desde estas asociaciones. Si el posible adoptante demuestra poseer unos conocimientos básicos y una responsabilidad mínima sobre el animal, se procede a la adopción. Pero siempre con el compromiso del adoptante de esterilizar a la mascota y no emplearla para la cría con ánimo de lucro.

La Asociación Nacional de Amigos del Conejo (ANAC) reafirma el planteamiento de que es esencial poseer una información previa sobre la especie animal que se pretende adquirir. En el caso de los conejos, y a pesar de su aspecto, no se trata de una mascota orientada para niños de corta edad, por la tendencia a la "achucharlo y en el 80% de los casos acaban con la columna rota", dicen en ANAC. Otra suposición equivocada es la creencia de que tanto los conejos como los hurones son capaces de sobrevivir si se liberan en el bosque. "Hay que tener presente que son animales domésticos. Sólo conocen lo que han visto, humanos o en su defecto perros o gatos, y estas especies son letales para ellos en el monte. Además, no sabrían alimentarse y se morirían de frío".

Fuente: http://www.deia.com/2010/01/02/bizkaia/regalar-mascotas-un-dilema-etico
Fecha: 02.01.10

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