jueves, 13 de mayo de 2010

La colombiana Angela Maldonado gana el premio Whitley Gold para la naturaleza

La colombiana Angela Maldonado ganó hoy el prestigioso premio Whitley Gold por su labor para frenar el tráfico ilegal del mico nocturno, un primate del Amazonas que se utiliza para investigación biomédica relacionada con la malaria.

Este premio, dotado con 60.000 libras (70.445 euros, 88.960 dólares) y entregado en la Sociedad Real Geográfica de Londres, se otorga a "una persona que haya aprovechado su formación científica y sus conocimiento locales para inspirar un cambio real y positivo en una zona que requiera labores de conservación".

El mérito atribuido a Maldonado ha sido promover entre las comunidades indígenas que vivían de la venta de estos monos actividades económicas alternativas que les permitan subsistir y evitar así la desaparición de esta especie.

La vencedora, elegida entre ocho finalistas, explicó a Efe que hay cerca de unas once comunidades de estos monos habitando en el trapecio amazónico -zona donde convergen Perú, Brasil y Colombia- y que al año se venden unos 4.000 ejemplares a estos laboratorios.

"La licencia del laboratorio especifica que sólo pueden capturar 1.600 monos y, además, éstos deben proceder únicamente de Colombia, país que concede la licencia, y ahí es donde incurren en otra ilegalidad, ya que muchos de los primates vienen de Perú", señaló Maldonado.

Maldonado también denunció la "insignificante" recompensa económica que reciben los nativos por cazar estos monos, que apenas alcanza los treinta dólares por pieza. "No tienen en cuenta lo arriesgado que es, ya que requiere trepar por los árboles, y estas comunidades no cuentan con seguro médico", agregó esta graduada en las universidades británicas de Oxford y de St Andrews.

En el caso de los peruanos, que no pueden vender directamente al laboratorio colombiano, la situación se agrava, ya que entregan los monos a mitad de precio a un intermediario que cuenta con permiso para transportar mercancías a Colombia y que se enriquece sin hacer nada. "Esto está derivando en un tráfico de pasaportes colombianos falsos a ciudadanos peruanos para que puedan vender directamente", advirtió la ganadora del Whitley Gold.

Ante esta situación, Maldonado comenzó a trabajar con las comunidades locales para encontrar alternativas económicas a la venta de micos nocturnos, como la liofilización de frutos de la selva como el acaí, que "cada vez tiene más mercado en Europa por sus propiedades saludables y adelgazantes".

La liofilización es un proceso mediante el cual se extrae el líquido de una sustancia, lo que "facilita las labores de almacenamiento y transporte y se reducen hasta un 90 por ciento de sus costes", aseguró Maldonado. Según Maldonado, de esta forma las comunidades locales hacen lo que mejor saben, trabajar la tierra y recolectar, y obtienen beneficio económico. "No hay que olvidar que el reto de la conservación es que las comunidades locales reciban recompensa económica de desarrollar formas de vida sostenibles con el medio ambiente", insistió.

Además de la vertiente económica, el proyecto de Maldonado incluye un trabajo de recuento más exhaustivo sobre la cantidad de micos nocturnos que viven entre los tres países amazónicos, ya que "podrían estar en peligro de extinción por estas prácticas". Lo más habitual es que los monos mueran durante las investigaciones, pero, si sobreviven, estos primates infectados con malaria son liberados en la selva colombiana, lo que pone en riesgo la vida de las comunidades silvestres y también de los humanos.

Maldonado se mostró satisfecha de que, gracias al dinero recibido con el premio, podrá centrarse en la investigación y el trabajo de campo, pues "buscar financiación es algo que roba mucho tiempo y mucha energía".

Los otros finalistas

Otros siete finalistas optaban también al premio, tres de ellos latinoamericanos:

El también colombiano Diego Amorocho enseña a las comunidades de pescadores del Pacífico a reducir las capturas accidentales de tortugas marinas y a convertirse en cambio en sus principales benefactores, ganando dinero como conservacionistas.

La uruguaya Susana González trata por su parte de salvar los ciervos de las pampas e invertir la tendencia que ha visto cómo disminuían esos pastos naturales hasta sólo un uno por ciento de la superficie que ocupaban en 1900.

Y el argentino Pablo Borboroglu, cuarto de los finalistas latinoamericanos, ha sido seleccionado por utilizar a pingüinos como embajadores de la conservación oceánica y destacar así la urgencia de proteger a la fauna marina de las amenazas de la sobrepesca, las mareas negras y el cambio climático.

Los restantes finalistas son de países africanos como Camerún y Uganda, de Mongolia y de Papúa Nueva Guinea.

Los premios Whitley se conceden desde 1994 y a ellos se presentan anualmente alrededor de un centenar de conservacionistas de todo el mundo. Su objetivo declarado es identificar a las personas más destacadas en la defensa del medio ambiente y ayudarlas en sus tareas beneficiosas tanto para la fauna y la flora de la región donde trabajan como para las comunidades locales.

Fuentes: http://www.caracol.com.co/nota.aspx?id=1297646
http://el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=nodo/136447/Ciencia%20y%20Bienestar/Cient%C3%ADficos-latinos-son-finalistas-de-premios-Whitley
Fecha: 12.05.10

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