miércoles, 23 de junio de 2010

El destino de los gatos de Carlos Monsiváis

El destino de los 13 gatos que convivían con el escritor Carlos Monsiváis ha causado un verdadero revuelo en México. Como ya comenté en este post, el Sr. Monsiváis era un gran amante de los gatos y a lo largo de su vida llegó a tener más de 20, todos adoptados.

El escritor, demostrando un gran sentido del humor, les puso nombres tan originales como Pío Nonoalco, Carmelita Romero, Evasiva, Nana Nina Ricci , Chocorrol, Posmoderna, Fetiche de Peluche, Fray Gatolomé de las Bardas, Monja Desmatecada , Mito Genial, Ansia de Militancia, Miau Tse Tung, Miss Oginia, Miss Antropía , Caso Omiso, Zulema Maraima, Voto de Castidad, Catzinger, Peligro para México, Copelas, Maullas o Catástrofe, entre otros.

Ante los crecientes rumores de que habían sido "dormidos", la familia lo ha desmentido y asegura que 6 de ellos todavía están en su casa, 6 han sido regalados a personas amantes de los animales y uno, de 17 años, falleció de muerte natural.


Os pongo a continuación tres artículos relacionados, a modo de resumen de las noticias que circulan por la red. Me ha gustado especialmente el último, en el que se desmiente la relación de los gatos con su enfermedad y nos explica el gran amor que Carlos Montiváis sentía por estos fantásticos felinos y lo que hizo por ellos como cofundador de la Asociación Gatos Olvidados:

Gatos de Monsiváis continúan en su casa

'Catzinger', 'Peligro', 'Caso Omiso', 'Copelas o Maullas' y 'Catástrofe', seis de los 12 gatos que el escritor Carlos Monsiváis cuidaba hasta el 2 de abril pasado -día en que ingresó al hospital, donde murió el sábado pasado- viven todavía en su domicilio particular de la calle San Simón, de la Colonia Portales. Los otros seis felinos han sido regalados a personas conocidas, probadas en su calidad humana y reconocidas como gente que ama, procura y cuida a los gatos, tal y como fue Monsiváis durante prácticamente toda su vida y hasta que dejó de existir.

Así lo dio a conocer hoy, la señora María Monsiváis, tía del también cronista y coleccionista mexicano. "Estoy muy triste por la pérdida de Carlos, pero muy satisfecha de ver cuánta gente lo quería", señaló la señora con voz entrecortada, por la edad y el sufrimiento.

Explicó que Carlos Monsiváis "procuraba siempre darles un lugar donde estuvieran bien atendidos, bien cuidados, y eso es lo que ahora estamos haciendo nosotras, buscando dónde ponerlos para que estén igual o mejor que antes", agregó, al tiempo que aseguró que está al pendiente de que coman bien.

Señaló que una maestra conocida de Martha Lamas, amiga de lucha social de Carlos Monsiváis, se llevó a uno de los gatos y que cuatro de ellos están juntos en el mismo hogar de otra persona. Lo que están procurando es que los gatitos estén juntos, pues entre ellos se conocen y se quieren, juegan y se divierten.

La decisión para ver a quién y en qué lugar serán colocados los mininos, la toma Beatriz Sánchez Monsiváis, de acuerdo con lo señalado durante la misma entrevista por la enfermera María del Carmen Carvajal, quien desde hace un año tiene a su cuidado la salud de la señora María Monsiváis.

Explicó que de ninguna manera se ha 'dormido' a ningún gato, como se ha especulado en algunos medios de comunicación y lo ha sospechado la Asociación Civil 'Gatos Olvidados', de la cual fue miembro distinguido Carlos Monsiváis.

La enfermera entrevistada reconoció más adelante, sin embargo, que el gato 'Mito', de 17 años de edad, murió 'de viejito' el pasado miércoles. Comentó que a ella, en lo personal, le gustaría adoptar a 'Peligro', pero debido a que vive con una nieta pequeña, teme que el pelo gatuno le afecte.

Fuente: http://www.el-nacional.com/www/site/p_contenido.php?q=nodo/142612//Gatos-de-Monsiv%C3%A1is-contin%C3%BAan-en-su-casa

¿Dónde están los gatos de Carlos Monsiváis?

Desde el fallecimiento de Carlos Monsiváis, tres versiones han corrido sobre el destino de sus 13 gatos: la del sacrificio, que fueron donados a un albergue y finalmente que fueron regalados a distintos dueños.

Hasta la fecha nada se sabe del los felinos, razón suficiente para que la asociación protectora de gatos, Gatos Olvidados A.C., a la cual pertenecía Carlos Monsiváis, interpusiera, este lunes, una demanda donde se pide se esclarezca el destino final de los animales.

La demanda “contra quien resulte responsable”, se basa en las afirmaciones de la señora Beatriz Sánchez Monsiváis, prima del escritor, quien dijo a la presidenta de la asociación protectora, Claudia Vázquez, el día que el cronista murió el escritor que “los gatos ya habían sido dormidos”.“Yo hablé para pedir la custodia de los gatos y eso fue lo que me dijeron”, dijo Vázquez.

La familia del escritor asegura que fue la caspa de los 13 gatos que tenía el escritor y el polvo acumulado en los cerca de 20,000 libros que tenía en su casa, lo que finalmente provocó la fibrosis pulmonar que terminó con su vida. Sin embargo y según el estudio clínico, la fibrosis pulmonar se debe a múltiples factores, entre ellos a las aves, específicamente las palomas, pero no a la convivencia con perros o gatos. El maltrato a los animales y el sacrificio injustificado, es un delito según la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, según el artículo 29 de su reglamento.

Hasta el día de su muerte Carlos Monsiváis abogó por la inocencia de sus gatos, pero por desgracia no dejó indicaciones precias sobre el destino de los felinos. El domingo pasado se informó que uno de los gatos preferidos de Monsiváis, Mito Genial era su nombre, había muerto. “Hablé con el veterinario que atendía los gatos de Monsiváis y me dijo que lo había llamado para atender a Mito, pero que a la mera hora le dijeron que ya no fuera”, informó Claudia Vázquez.

La relación de Carlos Monsiváis con los gatos empezó cuando el intelectual tenía 10 años y desde entonces fueron sus fieles compañeros. “No sé, no sé explicarlo pero para mí el gato tiene demasiadas cualidades, es de una belleza cambiante, es grácil, presenta lo que decía un poeta: ‘Un gato es nuestra única posibilidad de acariciar un tigre’”, dijo el escritor en una entrevista para el sitio Mascota.net.

“Sé que es una pasión que no puede transmitirse verbalmente, que cada quien la tiene, la expresa con el fervor posible, pero que cuando se tiene es inútil querer erradicarla. En mi caso además tengo la fortuna de que mis gatos son longevos, entonces mi relación es muy prolongada y profunda”, aseguró Monsiváis.

La asociación Gatos Olvidados A.C., citará a una conferencia de prensa en los próximos días para exigir públicamente se informe sobre el paradero o el destino final de los 13 gatos de Carlos Monsiváis.

Fuente: http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2010/06/21/donde-estan-gatos-carlos-monsivais-0

Los gatos, inseparables del escritor, sin relación con el mal que produjo el deceso

Rechazan especialistas vínculo causal entre las mascotas y la fibrosis pulmonar. En 2008, su amor a estos animales lo llevó a cofundar una asociación civil para protegerlos.

No existe causa-efecto entre la convivencia con gatos y la fibrosis pulmonar que durante los últimos meses padeció el escritor Carlos Monsiváis, explica la neumóloga Mayra Mejía.

La especialista de Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) y miembro de la Sociedad Mexicana de Neumología y Cirugía de Tórax AC, en entrevista con La Jornada, afirma que aunque hasta el momento se desconocen los factores precisos que provocan fibrosis pulmonar, “estadísticas realizadas en Estados Unidos indican que la enfermedad está asociada, principalmente, con el envejecimiento”.

La afección ocasiona que los pulmones cicatricen y se tornen rígidos, lo cual dificulta cada vez más la respiración. El mal es progresivo y no existe un tratamiento específico. El autor de Días de guardar fue diagnosticado con fibrosis pulmonar “idiopática”, lo que significa que no se identifica con una causa concreta.

Mejía detalla que también existen teorías que vinculan el padecimiento con un acortamiento de determinados cromosomas, pero, en definitiva, el contacto prolongado con animales –como los gatos– “no tiene nada que ver con este tipo de fibrosis”, y si a veces se recomienda a los pacientes que no tengan mucha convivencia con sus mascotas “es sólo para evitar que las molestias que se presentan, como la tos, se incrementen”.

Hasta el último día que estuvo en su casa, antes de ingresar al hospital, Monsiváis defendió el gusto por convivir con sus gatos –casi 20–, sus compañeros inseparables, sobre todo a la hora de escribir.

Los médicos confirmaron que la enfermedad del escritor no tuvo nada que ver con las mascotas. Incluso cuando a veces tenía que pasar algunas horas al día conectado a un tanque de oxígeno, se rodeaba de ellas, principalmente de la fiel e inseparable Miss Oginia, una gata a la que Monsiváis salvó hace ocho años de la eutanasia.

Monsiváis era el integrante principal de la asociación civil Gatos Olvidados, fundada por iniciativa de Claudia Vázquez Lozano, quien encontró en el ensayista un incondicional y solidario apoyo.

La joven, quien se dedica a rescatar y alimentar felinos callejeros que viven por el Metro Tasqueña, narra que a mediados del año 2008 le envió un correo electrónico a Monsiváis para solicitar su apoyo. Apenas lo recibió, comenta Vázquez, el escritor la sorprendió cuando la llamó: “no me agradezcas; gracias a ti por ayudar a los gatos, ¿en qué puedo colaborar?” Fue entonces cuando comenzó a reunirse con el autor, quien se ofreció para adoptar uno pequeño.

En una charla Claudia le comentó que deseaba crear una asociación, pero apenas contaba con otro amigo. “Monsiváis tomó mi mano y me dijo ‘no se preocupe, ya somos tres’”. Y así fue como constituyeron legalmente el 4 de diciembre de 2009 la asociación civil Gatos Olvidados.

La idea era solicitar al Gobierno del Distrito Federal un predio en donación para ubicar a los poco más de 50 animales sin hogar por los que ve Claudia. Monsiváis tenía ya listo el escrito para entregarlo a Marcelo Ebrard y pedirle, en nombre de Gatos Olvidados, el terreno.

Durante los primeros días de noviembre de 2008, Monsiváis adoptó un gatito blanco con manchas grises, recogido en Tasqueña por Claudia. Él le había pedido uno pequeño, para que lo obedeciera, pues los otros “se burlan de mí”, le confesó el escritor.

En cuanto tuvo en sus brazos al pequeño, lo acarició y lo bautizó Catástrofe. Luego lo llevó al pasillo lleno de platitos de plástico de colores y le sirvió comida en uno.

“Don Carlos era muy cariñoso con sus gatos, a todos los llamaba por su nombre, con tal amor, como si fueran más que hijos. Me sorprendió ver en su estudio –en todo ese mundo de libros que lo rodeaba– dos cilindros forrados de alfombra, en un lugar especial: los gatos tenían un espacio importante en medio de la actividad principal de Monsiváis que era escribir.”

Pero Catástrofe resultó muy latoso. En una visita al también periodista, Claudia pudo comprobarlo. El pequeño felino corría de aquí para allá como loco: “parece que nunca ha comido; a todos los quita de los platos. Tenga cuidado, es un salvaje”, decía el narrador.

Mientras Monsiváis contaba a Vázquez acerca de las travesuras de Catástofe “se le quedó mirando, cerca del ventanal, y casi en un suspiro, y sin distraer la vista del animalito, dijo: ‘¡cómo me hace feliz ese gatito! Es mi alegría’.”

El autor de Apocalipstick, recuerda Claudia, trabajó arduamente como parte de la asociación Gatos Olvidados. “En una ocasión le hablé del caso de una gata a la que le habían sacado los ojos; teníamos que levantar una denuncia. Él me decía ‘dígame a quién tengo que hablarle y qué hay que decir’.

“Sin mayor trámite lo hacía. Llamaba a la Brigada de Vigilancia Animal, grupo de la policía capitalina que se encarga de situaciones de crueldad. Monsiváis hacía la denuncia y siempre estaba pendiente del caso. Compartíamos la angustia por los animales enfermos, pero él era muy optimista; decía ‘no se preocupe, les vamos a conseguir casa’.

“Tres o cuatro meses antes de que ingresara al hospital le manifesté mi preocupación de verlo enfermo. El sonrió y dijo ‘no me voy a morir pronto; además, los gatos están asegurados’. No me decía más”.

Así, con todo y malestares, Carlos Monsiváis se preocupaba primero por atender a sus mascotas. Preguntaba a sus colaboradores si aquella o la otra habían comido. “Metía las manos a las bolsas de croquetas y él mismo les ponía su porción. Desde que lo hospitalizaron –me dijo por teléfono la enfermera que atiende a su tía– los felinos están tristes, esperando a que él llegue y les sirva su alimento. Ese amor era recíproco, ellos le dieron mucha felicidad a Carlos Monsiváis”, concluyó la directora general de Gatos Olvidados.

La asociación prepara una actividad para recaudar fondos. Será un concierto de música medieval con el grupo Ataraxia en el Teatro de la Ciudad, que se realizará en agosto.

Más informes en los correos gattos@gatosolvidados.org y gattos.olvidados@gmail.com

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/06/20/index.php?section=politica&article=015n1pol

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