lunes, 2 de agosto de 2010

Poco público en la primera cita en la Monumental tras el veto

El diestro Miguel Tendero entra a matar en el último toro de la tarde en una Monumental semivacía, ayer en Barcelona. Foto: Albert Bertrán

La mejor evidencia de que con prohibición o sin ella las corridas de toros están condenadas era el aspecto que ayer presentaban las tribunas de la Monumental: ayer, justamente ayer, una especie de día D porque era la primera cita tras el veto y por lo tanto el momento idóneo para hacer una demostración, bien de fuerza o bien de unidad, o de ambas cosas, y el domingo que tanto taurinos como antitaurinos, en Catalunya y el resto de España, estaban esperando. Si la plaza se hubiera llenado... quién sabe. Pero no se llenó. Al contrario: menos de la mitad, en el mejor de los casos un tercio de las butacas estaban ocupadas. Y no hay espectáculo con tanta silla vacía que no produzca un algo de melancolía.

Pocos detalles pusieron de manifiesto que la de ayer no era una corrida normal, que el espectáculo, aquí, en Catalunya, no solo esta en vías de extinción sino que desde hace unos días tiene fecha de caducidad. Ni siquiera hubo muchos que siguieran la consigna de vestir de negro, es decir, de luto; había, sí, unas cuantas banderas, y algunas pancartas reivindicativas, pero el gesto que probablemente quedará para la galería es este: el paseíllo que antecede a la corrida detenido mientras por megafonía Luis Corrales, presidente de la Plataforma para la Defensa de la Fiesta, leía un manifiesto que rechazaba «la decisión del Parlament», pedía que cesara «la manipulación política de la fiesta» y pedía «respeto» por los derechos tanto de los profesionales de la lidia como de los aficionados. Y acababa así: «¡Por la libertad! ¡Viva la fiesta taurina!». El mismo gesto –interrupción del paseíllo y lectura del manifiesto– se repitió en todas las plazas de España.

VENCEDORES Y VENCIDOS / Menos melancólicos fueron los prolegómenos de la corrida afuera, en la calle. Ya es habitual que cada domingo se vean allí las caras defensores y detractores de la fiesta, pero, lo dicho, ayer era un día especial, los ánimos eran distintos y, lo más significativo, iban unos en condición de vencedores y otros en condición de vencidos; o de temporalmente derrotados. Así que, además de cruzarse los insultos habituales –«¡asesinos!»–, se mostraron pancartas de este tipo: Los toros damos las gracias a Catalunya, pero seguimos sufriendo: ¡España, ayúdanos! (por el lado de los anti) y CiU más Tripartito: dictadores. ¿Libertad? (del lado de los pro). La posibilidad de que en este día especial las cosas no se quedaran en los insultos derivó en un despliegue de los Mossos en torno a ambos grupos de manifestantes. Unos a un lado, los otros al otro de la calle de Marina. Como siempre. Y como siempre al final no ocurrió nada.

PASEO CON 'SENYERA' / «Especiales son todas las corridas –respondió Serafín Marín, ahí, en la calle, mezclado con los manifestantes, cuando le preguntaron--, pero esta, además de ser especial, yo creo que es emotiva». Tanto el torero catalán como Corrales --que también se ubicó allí, entre los taurinos, antes de entrar en la plaza-- dijeron que no dan la guerra por perdida, «tan solo una batalla», y que confían en que la de ayer no es la corrida del principio del fin de la fiesta brava en Catalunya. «Realmente confío en que el Constitucional revocará la decisión», dijo el torero.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/20100802/floja-entrada-primera-corrida-monumental-tras-veto/415963.shtml
Fecha: 02.08.10

1 comentario:

Raúl Peñaloza dijo...

Genial el blog y estupendo para informarse. Curioso que la concentración se dio sólo fuera de la Monumental y no fue tan masiva como algunos medios pronosticaron.

Un saludo