jueves, 28 de octubre de 2010

"Carta abierta sobre Proyecto Gato", artículo de Cristina Peris

Cristina Peris.- España es un país con una larga “tradición” de desprecio y maltrato a los animales no humanos: hemos tirado cabras de campanarios, embolado toros con fuego, arrancado el cuello a gansos, alanceado toros en el tristemente famoso Toro de la Vega, y un largo etcétera de desmanes cometidos contra animales entre los que se encuentra también el delito de abandono de nuestras mascotas. Además, sacrificamos miles de animales en nuestras perreras. Las penas por abandono y maltrato, por otra parte, siguen siendo ridículas.

El porcentaje de los que mueven un dedo para evitar todo esto es bastante reducido, desgraciadamente, pero esporádicamente surgen iniciativas que indican que nuestra conciencia para con nuestros compañeros en este planeta va en aumento, iniciativas que, como la que hoy nos ocupa, sugieren que nos vamos acercando a la civilización y que nuestro comportamiento con los demás animales empieza a ser más ético. Una de estas iniciativas es Proyecto Gato, en Vigo.

Proyecto Gato es una asociación sin ánimo de lucro que surgió de la vocación de ayuda a los animales de unas voluntarias y ante la necesidad de encontrar una solución a los gatos abandonados que poblaban las calles de Vigo. Hubo otras iniciativas que duraron poco, pero ellas, verdaderas amantes de los animales, siguieron adelante.

Estas chicas se hicieron cargo de los gatos procedentes de las calles de Vigo, para lo cual recibieron una subvención del Ayuntamiento a través de la Protectora.

La pauta a seguir era de las más progresistas y respetuosas con los animales que existen: machos y hembras eran esterilizados y devueltos a sus colonias (de ese modo se controla el exceso de población), excepto los que necesitaban protección por estar enfermos o ser gatos caseros abandonados, que quedaban a su cuidado en el refugio hasta que recuperaban la salud y se podían dar en adopción.

Con todo esto Proyecto Gato se ha convertido en un ejemplo para todas las ciudades españolas sobre lo que debe ser un refugio de animales: a día de hoy han esterilizado a 1500 gatos, han dado en adopción a 600, y mantienen a 500 distribuidos entre su refugio en A Madroa (excesivamente pequeño y con serias deficiencias) y diversas casas de acogida.

En mayo, Chus Lago, Consejera de Medioambiente, Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Vigo, ha retirado la ayuda a Proyecto Gato y a sus más de quinientos gatos. Esta señora, que fue la que ordenó recoger los gatos, ahora no sabe qué hacer con ellos. Dice que los gatos del refugio están sufriendo y estarían mejor en la calle tomando el aire. La concejala alega que “si ella fuera gato querría aire, no besos”, lo cual demuestra lo poco que sabe de gatos esta mujer: un gato casero abandonado a su suerte en la calle está condenado a una muerte segura.

Chus Lago también les prometió un refugio en condiciones, promesa que no ha cumplido. Ahora advierte que entrará en el refugio con una orden judicial.

Las voluntarias de Proyecto Gato, por su parte, aseguran que no van a abandonar a los animales en manos de un verdugo (uno de los destinos que se barajan para estos quinientos gatos es el sacrificio). Alegan que Chus Lago les ha rescindido el contrato sin explicación alguna cuando éste no finalizaba hasta marzo del 2011, y que hasta ese momento no piensan abandonar las instalaciones. Mientras tanto urgen a acoger, apadrinar, adoptar. No descartan llevar el caso al juzgado.

Desde internet, principalmente Facebook, se está llevando a cabo un gran movimiento de apoyo a Proyecto Gato. También se han movilizado viajes para llevarles la solidaridad en forma de piensos, medicamentos y otros materiales desde muchas ciudades españolas: a finales de octubre sale uno desde Valencia, han salido desde Madrid, Asturias, etc… También desde el extranjero, como por ejemplo: Italia.

Yo misma he corrido a apadrinar a uno de los gatitos de Proyecto Gato, como tantos otros animalistas, porque su causa lo merece, porque semejante iniciativa debería ser imitada en todas las ciudades españolas, porque la vocación de sus voluntarias debe ser premiada, no sofocada y castigada como está haciendo la concejala Chus Lago. Hay quien dice que a estos pequeños les espera la calle, la eutanasia y el olvido, ¿cómo vamos a consentirlo?

Si la vida de quinientos gatos y las voces que claman desde todos los puntos de la geografía española no logran conmover su corazón, ¿qué lo logrará, señora Chus Lago?. Lo debe tener muy duro, pero piense que la cita con las urnas está próxima así que, si no es por bondad, al menos que sea para evitar la nefasta publicidad que este asunto le está acarreando. Deje en paz a Proyecto Gato y a sus voluntarias, que no encontrará mejor forma de gestionar el tema de los gatos de Vigo.

Fuente: http://livingruzafa.com/2010/10/carta-abierta-sobre-proyecto-gato/
Fecha: 12.10.10

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