sábado, 23 de octubre de 2010

Los gatos, animales con síndrome de paracaidistas


Se presenta por falta de estímulos, soledad, inexperiencia o instinto de cacería.

Con frecuencia los propietarios de gatos acuden al veterinario al darse cuenta de que su mascota, sin razón aparente, se lanza por la ventana.

"Es el accidente más común que sufren los gatos domésticos, y se le denomina 'síndrome del gato volador o paracaidista' cuando caen de un segundo piso o de una altura superior a 7 metros", explica Claudia Liliana Rodríguez, médica veterinaria y etóloga clínica de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Desde el punto de vista de la etología, rama de la biología que estudia el comportamiento animal, esta conducta se califica como un 'síndrome' cuando es repetitiva y permanente. "La primera caída es accidental. Sin embargo, si ocurre de forma habitual, el gato ha perdido su brújula interna; es decir, no se orienta", explica la especialista.

Los gatos jóvenes, menores de dos años, saltan al vacío motivados por su naturaleza cazadora o al intentar explorar el territorio. También puede ocurrir que los gatitos no sepan manejar la altura en la que se encuentran y se resbalen al intentar asomarse.

¿Y los gatos adultos?

Cuando este comportamiento es repetitivo tiene varios orígenes: puede deberse a un ambiente con poca estimulación, es decir, un hogar en el cual los propietarios no juegan con su mascota para redirigir sus instintos de cacería, o la dejan sola por mucho tiempo.

"Estos gatos, por lo general, tienen el órgano del equilibrio alterado. Por eso, cuando se paran sobre el borde de la ventana y el viento los empuja, sufren una especie de vértigo y se caen", añade la doctora Rodríguez.

Por otra parte, son más propensos a tener este tipo de accidentes durante la pubertad cuando comienzan la actividad sexual. Esto se debe a que las hembras eliminan feromonas de reproducción en su orina y los gatos machos pueden percibirlas, incluso, a 80 metros de distancia. Es así como intentarán perseguirlas.

El afecto es otro aspecto fundamental. Si bien es cierto que los gatos tienen la capacidad de aprender estrategias de supervivencia por sí mismos, esto no significa que no necesiten el cariño de los humanos. "Cuando nadie los peina o juega con ellos, se deprimen, dejan de explorar y a la primera oportunidad que tienen, se escapan", comenta la especialista.

Medidas de prevención

De acuerdo con Lucía Carvajal, médica veterinaria homeópata y directora de la Clínica para Pequeños Animales de la Universidad Nacional, lo principal es vigilar que ventanas, balcones y huecos de ventilación estén cerrados durante el día.

Por su parte, Carolina Buitrago recomienda tener dentro de la casa gimnasios para gatos, rascaderas o realizar juegos de pelota para que se distraigan. Una opción es adoptar otro gato (que esté operado) para que tenga a su lado un compañero de juego. Deben estar juntos desde pequeños.

Conviene también aumentar los rituales de juego con el propietario. "Los indicadores de láser, por ejemplo, le ayudan a fortalecer su instinto de cacería porque tiene que perseguir una luz", dice la doctora Rodríguez.

Es útil tener en la casa zonas de aislamiento, como túneles y cajas de cartón, para que tenga espacios donde pueda esconderse y trepar. Por último, no hay que olvidar esterilizar a las hembras y a los machos, así como castrarlos desde pequeños con el fin de que las hormonas no desencadenen conductas sexuales como el celo.

Cómo actuar en caso de emergencia

Los gatos tienen una fisonomía fascinante que les permite tener más probabilidad de sobrevivir a una caída de 7 metros que a una inferior.

"Dado que la distancia es mayor, tiene más tiempo para girar el tronco y la cabeza hacia un lado; estirarse completamente antes de caer y así disminuir la fricción con el aire como un paracaídas", explica Rodríguez.

Sin embargo, en ocasiones sufren traumas en algunas partes del cuerpo. De acuerdo con Carolina Buitrago, si está en un edificio y al caer se enreda, por ejemplo, con los cables de la luz puede tener un trauma en la cabeza, fracturarse la mandíbula, tener lesiones en el abdomen o en el tórax o una hemorragia interna. Por eso, la principal recomendación es llevarlo al veterinario inmediatamente, aun si sale corriendo apenas se golpea.

"Si el gato se esconde todo el día, maúlla constantemente, no come, no quiere orinar o defecar y se queda quieto o se esconde por más de dos días, algo le está pasando", agrega.

Según la médica veterinaria Lucía Carvajal, hay que seguir las siguientes recomendaciones: no darle analgésicos para humanos porque puede intoxicarse; moverlo lo menos posible para evitar que se fracture alguna parte del cuerpo y llevarlo al veterinario para que sea evaluado, le hagan una radiografía y lo dejen en observación por lo menos 24 horas.

Fuente: http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/mujer/los-gatos-animales-con-sindrome-de-paracaidistas_8180000-4
Fecha: 22.10.10

1 comentario:

catwoman dijo...

Yo tenía entendido que los gatos no deben ser operados hasta su madurez sexual (6-8 meses), y es lo que dicen muchos veterinarios también.