lunes, 27 de diciembre de 2010

El sino fatal de los cuidadores de orcas

Alexis Martínez y Dawn Brancheau, muertos por ataques de orcas cautivas.

"Es el momento de que los legisladores trabajen para que esto no vuelva a ocurrir", reflexiona Mercedes. Y ocurrió en la mañana del día de Nochebuena del pasado año, cuando su hijo Alexis Martínez, adiestrador de orcas del Loro Parque, fallecía tras ser agredido por «Keto», nombre con el que se bautizó a uno de los cuatro cetáceos que explota el zoológico tinerfeño. «Es una brutalidad tener en estanques a unos animales potencialmente peligrosos. Ya han muerto dos personas, y la administración debería tomar cartas en el asunto», añade Estefanía, pareja de Alexis.

Dos meses después de la muerte del joven, de 29 años, su colega Dawn Brancheau fallecía en el «Sea World» de Orlando, en la Florida estadounidense, tras el ataque de «Tillikum», otra orca macho. Precisamente los mamíferos que ejecutan los showsen el Loro Parque pertenecen al célebre «Sea World», lo que propició que Alexis y Dawn —juntos, en la imagen de arriba— trabasen amistad después de una visita de ésta a las instalaciones del zoo tinerfeño en 2007. «Desconocíamos la realidad de estos cetáceos y, desgraciadamente, la muerte de Alexis nos ha educado en la biología de unos animales que no deberían estar en cautividad bajo ningún concepto», lamenta Mercedes, quien, como Estefanía, afirma que las explicaciones del Loro Parque tras el suceso no le resultaron convincentes.

El informe médico forense derivado de la autopsia al cadáver del adiestrador, al que tuvo acceso ABC, reveló múltiples fracturas —«de toda la parrilla costal anterior», de esternón, costales...—, lesiones —«pulmones contundidos con desgarros de la pleura», «hígado con rotura-desgarro amplio»...— y la mordedura del cetáceo: «Las marcas redondeadas del examen externo son compatibles con las marcas de los dientes de una orca. La morfología puede quedar parcialmente atenuada por el traje de neopreno que lleva el personal durante el trabajo». En cambio, el 26 de diciembre, dos días después del accidente, el Loro Parque distribuyó una nota en la que, amparándose en los «datos preliminares», explicaba que Alexis «no presentaba signos de violencia, ni golpes o mordeduras, siendo la falta de oxígeno la que, al parecer, le causó la muerte, descartándose un ataque». El referido informe y las diligencias del caso, aún abierto, sí hablan de la «agresión» y el «ataque» del animal. Desde el zoológico, ubicado en el municipio del Puerto de la Cruz, alegan que los primeros comunicados atendieron a la información de que disponían en ese momento; de ahí —justifican— las divergencias con respecto a los posteriores análisis.

Sea como fuere, a la muerte de Alexis, que realizaba un ensayo previo a la celebración del espectáculo cuando «Keto» lo atacó —los testimonios de sus compañeros así lo relataron— le siguió, apenas 60 días más tarde, la de su amiga Dawn, un desgraciado suceso que contempló parte del público que, solo minutos antes, había asistido a una de las funciones del espectáculo en el «Sea World» de Orlando. El eterno debate sobre la conveniencia de este tipo de showsy el cautiverio en estanques de estos animales volvía así a la actualidad en forma de tragedia.

En conversación con este diario, una portavoz del Loro Parque defendió este tipo de actividades como un «vehículo de sensibilización y descubrimiento de especies», lo que permite a los visitantes del recinto profundizar en el conocimiento sobre determinados animales, su comportamiento, sus amenazas, etcétera.

Mercedes y Estefanía, sin embargo, se preguntan «cómo se sentirán las orcas condenadas a vivir en tan reducido espacio» y lamentan no haber manejado la información de que hoy disponen cuando Alexis aceptó el trabajo de adiestrador de estos grandes mamíferos marinos. «No tenemos nada en contra del animal, más bien al contrario, y tampoco resentimiento alguno, porque sabemos que Alexis ya no va a volver. Pero sí creemos que es momento de que se termine con este tipo de espectáculos, que en nada son educativos y que, además, resultan potencialmente peligrosos», comentan.

La propia Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social de Santa Cruz de Tenerife, en el informe derivado de la investigación posterior al suceso —al que también tuvo acceso ABC—, llama a las autoridades a debatir la conveniencia de los espectáculos con este tipo de animales y advierte de lo «imposible» del «cumplimiento del más importante principio de la actividad preventiva, el de la evitación de los riesgos». En esta línea, el documento incide en que «dada la especial peligrosidad de la actividad de estos trabajadores, el debate sobre la eliminación de los riesgos laborales debe centrarse en dos puntos: en primer lugar, sobre la autorización o no de actividades de esta naturaleza y, en segundo lugar, sobre el nivel de medidas correctoras exigibles una vez que la actividad está autorizada». Cabe recordar que ya en 2007, más de dos años antes de la agresión de «Keto» a Alexis, la bióloga marina Claudia Vollhardt estuvo cerca de morir a raíz de un incidente —nunca del todo aclarado— con otra de las orcas del Loro Parque.

Desde el zoológico, aseguran recordar todos los días al joven, aún más en estas fechas. La familia de Alexis, su madre y su novia creen que es momento de reconsiderar estos shows, a fin de evitar la posibilidad de más muertes y, sobre todo, «para que ninguna familia pase por esto». Con este objetivo, tienen claro que lucharán «para que no vuelva a ocurrir; por las personas y por los animales».

Fuente: http://www.abc.es/20101226/sociedad/sino-fatal-cuidadores-orcas-20101226.html
Fecha: 26.12.10

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