domingo, 26 de junio de 2011

Peligro: basura a la vista

La expedición Kaisei analiza el impacto de la descomposión del plástico en la fauna marina y la cadena alimentaria | Es frecuente encontrar diminutos plásticos en los estómagos de los peces




El exceso de consumo de artículos de usar y tirar provoca que muchos plásticos acaben en el mar. Y con ello no sólo no se pone en peligro la fauna y el entorno oceánico, sino que se crean las condiciones para que productos contaminados en el mar entren en la cadena alimentaria humana. Bajo esta premisa trabaja la oenegé Kaisei, dedicada a limpiar de plásticos el Pacífico Norte. Una nueva expedición de esta organización norteamericana explorará este verano la denominada Gran Mancha de Basura del Pacífico Norte, un giro de las corrientes marinas en donde se localiza la mayor concentración de plásticos en el mar.

Kaisei presentará los resultados de sus expediciones el próximo día 30 de junio en Madrid (cine Kinépolis) en un acto destinado a recaudar fondos para este fin. Sus expedicionarios han investigado uno de los grandes giros oceánicos del mundo, el del Pacífico Norte, en donde hay unas 200.000 de partículas de plástico por km². En esta zona, han encontrado plásticos de todo tipo y han identificado las partículas de las que desprenden elementos químicos que ingieren los peces.

Giros como el del Pacífico Norte son torbellinos de agua marina provocados por las corrientes que se van moviéndose libremente por los océanos y que con el tiempo acaban atrapando tanto contaminantes orgánicas como sintéticos. Estos últimos, a diferencia de los productos naturales –que se biodegradan–, tardan años en descomponerse y lo hacen al romperse en partículas cada vez más pequeñas mientras navegan miles de kilómetros.

En sus viajes, Kaisei constató que la concentración de plásticos en esta zona del Pacífico Norte no tienen una forma compacta (a veces se ha hablado metafóricamente de una isla de plástico), sino que tienen apariencia de una sopa con forma de confeti de colores, con extensiones de 1.000 km. La descomposición del plástico crea verdaderos problemas, ya que la fauna marina lo confunde con el alimento. Algunas de las partículas más peligrosas son demasiado pequeñas, con lo que se convierten en trampas perfectas para los pequeños peces que no las distinguen del plancton. Estudios sobre peces linterna, los que más abundan en nuestros océanos (y fuente de alimento de peces más grandes como el atún), revelaron que un 35% de la muestra contenía hasta 80 trozos de plástico en sus estómagos.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/medio-ambiente/20110625/54176370003/peligro-basura-a-la-vista.html
Fecha: 25.06.11

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