domingo, 27 de noviembre de 2011

El conflicto en el Congo, un auténtico expolio animal


En el Parque Nacional de Virunga habitan 200 de los últimos 790 gorilas de montaña que quedan en el mundo. El conglomerado delictivo sobre el que se asienta el país ha ido reduciendo esa cifra en los últimos 20 años

A Jean-Paul Diaw, un congoleño que roza la cuarentena, poco o nada le interesan los comicios presidenciales del próximo lunes en República Democrática del Congo. Sus preocupaciones, en la actualidad, son otras: «En los últimos veinte años, cerca de 160 guardias de seguridad han sido asesinados en el Parque Nacional de Virunga [este del país] por los rebeldes hutus y tutsis que operan en la región», asegura a ABC este «ranger».

Para Diaw, que trabaja desde hace siete años en el parque, pese a que la situación ha mejorado con respecto a la última década, la amenaza de los rebeldes todavía existe. «No podemos bajar la guardia» -asegura, mientras se abre paso entre machetazos por la selva-. «Nuestra vida no es la única que está en peligro».

La violencia endémica que sufre la región de los Kivus (en el este del país) podría provocar, a mediados de 2020, la total extinción de los gorilas que viven en la cuenca del río Congo, según revelaba un informe de Naciones Unidas publicado el pasado año y titulado «La Batalla Final del Gorila». Doce meses de denuncias que no han servido para paliar esta situación: desde abril, al menos cuatro crías de gorila han sido confiscadas a cazadores furtivos, el mayor número de la historia en un solo año.

Hasta 40.000 dólares

«Estamos muy preocupados por el crecimiento de este mercado. Si cuatro crías han sido recuperadas, desconocemos cuántas más pueden haber sido capturadas», afirma Emmanuel de Merode, jefe del parque, quien destaca que el precio de estos homínidos puede oscilar en el mercado negro «entre los 15.000 y 40.000 dólares».

La preocupación no es menor. A día de hoy, en Virunga, habitan 200 de los últimos 780 gorilas de montaña que quedan en el mundo. Cifra que se han ido reduciendo en los últimos veinte años por el conglomerado delictivo sobre el que asienta la región, ya sea el comercio de coltán, la producción ilegal de carbón o la tala indiscriminada. Para muestra, un botón (biológico). Solo en 2008, año del repunte del conflicto congoleño, los rebeldes que operaban en la región (cerca de dos decenas de grupos armados diferentes) mantenían en su poder el 40% del parque. Sin embargo, no se trataba de una acción dirigida a hacerse con el control de los animales, sino que la zona -el cruce de caminos entre Uganda Ruanda y el Congo- era un lugar estratégico para estas milicias.

Y es aquí, precisamente, donde las sinergias se encuentran en el destino de los gorilas. En 2005, un informe de Human Rights Watch denunciaba que la sudafricana «AngloGold Ashanti» subvencionó a la milicia congoleña Frente Nacionalista e Integracionista para garantizar la protección de la mina de Mongbwalu. En sus alrededores, cerca de 2.000 personas (y decenas de animales) fueron masacrados.

Así que ante tales cifras, la próxima década parece destinada a servir de epitafio a la existencia del gorila de montaña. Aunque nada nuevo bajo el sol. En 2009, el Instituto para la Conservación Natural del Congo ya denunció la total extinción de otro de los grandes mamíferos regionales: el rinoceronte blanco. Porque si la historia del Congo ya contaba, «per se», de una asombrosa capacidad para la repetición de errores, sus pobladores -humanos y animales- no iban a quedar exentos.

Fuente: http://www.abc.es/20111126/internacional/abci-conflicto-congo-autentico-expolio-201111251832.html
Fecha: 25.11.2011

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