lunes, 21 de marzo de 2011

Peces tatuados: una práctica excéntrica y cruel que se está poniendo de moda en China


La moda del tatuaje se ha cebado en China con los indefensos peces loro, una mascota barata cuyo precio se incrementa al grabar con láser en su lomo flores o ideogramas chinos de la fortuna, una técnica cruel según los amantes de los animales.

En el mercado pequinés de flores y animales de Laitai, dos de los veinte puestos de animales venden peces tatuados con flores, una técnica para atraer a los compradores supersticiosos que también se sienten atraídos por los que exhiben en sus lomos los ideogramas chinos de "amor", "felicidad", "fortuna" o "longevidad".

La propietaria del negocio asegura que no son ellos quienes los tatúan, sino que los importan de Taiwán ya decorados, aunque se niega a dar más detalles sobre el controvertido asunto. No obstante, la dueña de una tienda cercana, Wang Ruili, asegura que se trata de una crueldad que atenta contra toda ética: "Yo no vendo esos peces. Esos tatuajes se hacen con láser, es algo muy cruel que hace daño al pez", señala a Efe en el interior de su tienda de mascotas, "Pez Dorado Quintaesencia de la Cultura China".

Según Wang, los peces "son seres vivos, como los humanos", y tatuarles el lomo es "una falta de respeto hacia la vida, que además se hace para ganar más dinero", ya que esa especie es muy barata.

Sin embargo, hasta esta propietaria reconoce que hay clientes que por curiosidad compran estos peces grabados con flores, corazones o frases de la buena suerte como, Gongxi Facai ("próspero año nuevo") que llaman más la atención a la hora de vender. Por ejemplo, un ejemplar de pez loro tatuado con una flor puede costar unos 40 yuanes (6 dólares o 4,3 euros), muy por encima de su valor, frente a los 170 (25,8 dólares) que cuesta una pareja de peces dorados, símbolo de la buena suerte o del matrimonio en China.

Los vendedores aseguran que la moda de tatuar peces se inició en Taiwán y fue importada hace unos años a China, donde se hizo popular a raíz de una creencia que identifica al pez con la prosperidad, porque su pronunciación se asemeja en chino, y con la fertilidad.

La tienda de Wang está repleta de los llamados 'peces dorados' o 'jin yu' (Carassius auratus), un colorista familiar de la carpa que empezó a domesticarse en China durante la dinastía Jin (265-420). "Nosotros solo comerciamos con peces hermosos", explica Wang. "De la misma manera que ellos nos traen alegría, nosotros también tratamos de que estos animales sean felices", agrega.

Los chinos compran peces por varios motivos, el principal como animal de compañía, pero también por el 'Feng Shui' o geomancia china, una disciplina estética que juega con los cinco elementos y que recomienda situar canales y estanques en determinados lugares para atraer la buena fortuna. Además, una creencia popular agrega que si al estanque o recipiente se llena con seis peces dorados y uno negro el elemento agua será más potente, una costumbre más usual en el norte del país asiático, que es mucho más seco en comparación con el sur.

"En los antiguos patios de Pekín, los 'siheyuan', siempre había un jarrón grande con peces dorados que nuestros abuelos cuidaban. Muchos clientes quieren conservar esa memoria y compran estos", explica la vendedora Wang. Otro de los motivos es que los 'jin yu' son uno de los ocho objetos auspiciosos del Budismo ("Ashta Mangala", en sánscrito), junto con un trono vacío, la esvástica, las huellas de Buda, un cuenco para mendigar, el nudo infinito tibetano, un florero con joyas y el Vaso del Tesoro.

Un pedigrí del que sin duda carece el desvalido pez loro, al que para tatuarlo se le "clavan agujas llenas de tinta en su piel, que es muy sensible, por lo que se produce una respuesta inflamatoria a la tinta y al trauma de la aguja, que produce dolor durante varios días hasta que sana", señaló a Efe Kati Loeffler, experta del Fondo Internacional para la Protección de los Animales (IFAW) en China.

En un país en el que las mascotas crecen de forma paralela a su desarrollo, es necesario saber que "los peces no son mascotas como los perros o los gatos, a los que se puede tocar sin problema. En realidad, sufren un gran estrés cuando son tatuados", concluyó.

Fuente: http://noticias.es.msn.com/msn/20-minutos/noticia.aspx?cp-documentid=156572195
Fecha: 198.03.2011

Miles de cerdos se sacrifican de espaldas a la normativa europea


La ley exige desde los años noventa que se aturda al animal previamente

De noviembre a febrero, miles de cerdos de engorde se sacrifican en España en las matanzas familiares. A cuchillo, como se hizo siempre, con el animal chillando y dando sacudidas hasta que se desangra del todo. Ese proceder está prohibido por ley desde hace ya casi dos décadas, pero algunos o no lo saben o miran para otro lado. Una directiva europea de 1993 permite seguir con esta tradición, fuera de los mataderos, pero siempre que al cerdo se le haya aturdido antes de clavarle el cuchillo. Eso no se hace prácticamente nunca. En ningún sitio.

En el mismo sentido se reguló en España en 1995, y algunas regiones incluso redactaron normativa propia sobre bienestar animal que les proporcionó amables titulares y aplausos, pero que nunca han cumplido.

Baleares, por poner un primer ejemplo, prometió en su día repartir pistolas aturdidoras en los Ayuntamientos para facilitar a los vecinos el cumplimiento de la ley. Fue en 2007. Salió el titular en la prensa, pero de los aturdidores poco se sabe.

En Extremadura se habló de algo parecido y una norma delegó en los Ayuntamientos y en los veterinarios que efectúan los registros sanitarios de las vísceras, la vigilancia del cumplimiento de la ley. Eso, en 2006, también contó con sabrosos titulares en los medios de comunicación. No han recibido una sola denuncia, dicen, a pesar de los miles de cerdos que se matan de forma tradicional. Es difícil -y quizá descarado- pedir a un alcalde de un pueblo de 400 habitantes, o de 1.000, que denuncie a sus vecinos, o que se autodenuncie, que también los alcaldes hacen matanzas en casa.

Hay más modalidades de eludir la ley. El caso catalán podría describirse así: las matanzas domiciliarias ni están prohibidas, ni autorizadas. "Es un acto privado que no podemos controlar, que se hace bajo la responsabilidad de cada uno. Nuestro consejo es que maten en matadero, con aturdimiento, pero, si no lo hacen, no podemos impedirlo", dice una portavoz del departamento de Salud catalán. Ni siquiera, informa, hay registros sanitarios de estas matanzas, porque "se hacen con veterinarios privados". Si es que se hacen, porque no hay control oficial sobre eso, aseguran.

En Castilla y León tampoco se han recibido denuncias, ni en Andalucía. Pero no se deja inconsciente al cerdo antes de darle muerte. Y lo mismo en Galicia o en Castilla-La Mancha. Los gruñidos de muerte se oyen en cualquier amanecer de San Martín. El invierno pasado se sacrificaron en Extremadura 17.481 cerdos en matanzas familiares; en Andalucía hubo 4.294 matanzas caseras en 2009, pero la campaña continúa en 2010 (no tienen datos cerrados). 30.797 cerdos se sacrificaron en casa en Castilla y León entre 2009 y 2010.

Suma y sigue. Aunque sigue más que suma, porque estas tradiciones semifestivas disminuyen notablemente de año en año. Cuando España ratificó la normativa europea en 1995, los castellanoleoneses sacrificaban 126.755 cerdos para consumo propio, una cifra que en una década bajó a 52.202. En Extremadura mataban 48.149 cerdos al inicio de este siglo, más del doble que en la actualidad. El descenso tiene que ver con la despoblación del mundo rural, y con las formas de vida, que tanto han cambiado. Los productos de matanza se comían en el campo, en época de cosecha. Ya no es tan usual, ni tan necesario.

A cuchillo y con un grito hiriente -aun antes de ser acuchillados- muere la inmensa mayoría de los 2.000 cerdos que se sacrifican en Baleares para elaborar sobrasadas en las matanzas rurales. Entre noviembre y abril, en todos los pueblos se mantiene la fiesta payesa mediterránea, que pervive con raigambre. Decenas de miles de personas asisten al festejo y cientos de miles consumen embutidos elaborados en estas circunstancias, informa Andreu Manresa. El consejo regulador de la sobrasada de Mallorca afirma actuar bajo control y legalidad total. Registró en 2009 la muerte de 1.776 cerdos negros, la variante autóctona. Esta última semana el Colegio de Veterinarios había contado unos 600 cerdos de matanzas privadas, sobre los que se hacen análisis sanitarios, pero no se controla la forma en que se les da muerte. Solo en el municipio mallorquín de Santanyí se ha dispuesto un matadero para que los particulares acudan a sacrificar con control sus cerdos para la matanza y después elaboren sus embutidos en sus casas.

Baleares y alguna otra comunidad ya tuvieron en su día un disgusto con la ley. En 2001, la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba) denunció en Europa la práctica de matanzas domésticas sin aturdir al cerdo. Baleares se resistió en un primer momento, pero finalmente se cambió la normativa.

Alfonso Chillerón, presidente de Anpba, asegura que han recibido denuncias y preguntado sobre ello al Ministerio de Medio Ambiente. De la respuesta que obtengan "dependerá que elevemos o no el asunto ante la Comisión Europea", dicen. "De la misma manera que se controla oficialmente la sanidad de las carnes en estas matanzas también debería ser controlado, efectivamente, el preceptivo aturdimiento previo de los cerdos", señalan.

Reglamentos sobre bienestar y protección animal

El reglamento europeo sobre la protección de animales en el momento de la matanza, de 24 de septiembre de 2009, dice:

- El bienestar de los animales es un valor comunitario consagrado (...). La protección de los animales en el momento del sacrificio o la matanza es una cuestión de interés público (...). La mejora de la protección de los animales en el momento del sacrificio contribuye a mejorar la calidad de la carne.

- Ritos religiosos. Este reglamento, como otros, deja fuera la regulación en el caso de los ritos religiosos.

- El matarife. "La matanza y las operaciones conexas a ella deberán realizarlas únicamente personas con el nivel de competencia adecuado, sin causar a los animales dolor, angustia o sufrimiento evitable" - La directiva europea de 1993 concede a los Estados la capacidad reguladora sobre las matanzas fuera de matadero, "siempre que (...) los animales de las especies porcina, ovina y caprina hayan sido objeto de un aturdido previo".

- Real Decreto de 1995. De nuevo se establecen excepciones, pero los animales deben ser "objeto de aturdimiento previo".

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Miles/cerdos/sacrifican/espaldas/normativa/europea/elpepusoc/20110321elpepisoc_3/Tes
Fecha: 21.03.2011