martes, 21 de junio de 2011

Un vecino paga la ampliación de la perrera de l'Horta (Valencia) para evitar el sacrificio de animales

900 euros. Es el coste del pienso que cada mes sirve para alimentar a los animales acogidos en la perrera de la Mancomunitat de l'Horta Nord. Vacunas, esterilizaciones, veterinario... el gasto de una protectora de animales no ha parado de crecer, en un momento en que la crisis económica ha multiplicado el abandono de mascotas.

Después de más de dos décadas de funcionamiento, las instalaciones están ya saturadas. Una de las razones de que haya colgado el cartel de completo es que hace unos tres años, cuando asumió el cargo de presidente de la Mancomunitat de l'Horta Nord el alcalde de Albalat dels Sorells, José Rafael Tamarit, se decidió que no habría un sacrificio más, a pesar de que la ley lo permite e incluso lo incita, pasados 15 días desde que se acoge un perro abandonado.

Así que la iniciativa de una persona anónima, que ha decidido donar de forma altruista el coste de la ampliación de las instalaciones, cifradas en 274.482 euros, ha sido un maná caído del cielo. El proyecto permitirá duplicar la superficie de la perrera y cerrar los rediles donde duermen los animales -ahora están cubiertos con un techado, poco protegidos del frío o del calor-, además de dotar a la perrera de una infraestructura mucho más adecuada a las necesidades de los animales. A cambio, se ha firmado un convenio, por el cual la Mancomunitat se compromete a que no habrá sacrificios de animales, ni ahora ni en el futuro.

Las obras ya se han iniciado y las donaciones han permitido sufragar incluso el proyecto arquitectónico de las instalaciones, que estarán finalizadas en seis meses. De momento, los donativos que llegan a la protectora permiten esterilizar a los animales, darles los máximos cuidados e incluso reeducarlos, en el caso de que lleguen animales que puedan suponer un peligro para el resto de perros o para las personas que se encargan de su cuidado.

La perrera tiene a una persona contratada para estas tareas, Marta, ayudada por una voluntaria, Daniela, que de forma altruista acude cada día, durante cuatro horas y siete días a la semana, para limpiar las instalaciones, dar de comer a los animales y atender sus necesidades. «Esta donación nos va a venir muy bien, porque el ritmo de adopciones, por desgracia, es mucho más bajo que el número de abandonos», explica Daniela.

Desde la perrera, ubicada en un paraje aislado en El Puig, al que se llega por un camino de muy difícil acceso, se llevan animales a otros países, como Alemania, Italia, Suiza o Francia. «Nosotros no engañamos a nadie. Les decimos cómo están los perros, y les garantizamos su vacunación, que no estén enfermos y si quieren, además, los esterilizamos», explica esta voluntaria, que no cree que su labor sea de admirar, pese al sacrificio que supone limpiar cada día la perrera, haga frío o calor, llueva o no.

José Rafael Tamarit, por su parte, se queja de que mucha gente deja el perro abandonado a las puertas de las instalaciones, y advierte de que este mes, antes de la llegada del verano, es uno de los más críticos. Tamarit explica que gracias a la donación anónima los perros estarán mucho mejor y «garantizaremos que en el futuro no haya sacrificios». No sucede en otras protectoras de la provincia.

Fuente: http://www.lasprovincias.es/v/20110618/horta-morvedre/vecino-paga-ampliacion-perrera-20110618.html
Fecha: 18.06.11