jueves, 18 de agosto de 2011

" El toro y los suicidas", artículo de Rafael Torres

Un hombre de 29 años se suicidó el pasado sábado en Xátiva mediante la modalidad de plantarse ebrio ante un toro bravo de media tonelada y astas como gumias. Sin embargo, al animal, de nombre "Ratón", le llaman asesino. Es más; le contratan mucho en los aquelarres taurinos de Levante precisamente por eso, porque la gente cree que es un asesino, circunstancia que, al parecer, pone muchísimo y suscita gran divertimento y emoción. Si por un toro normal, de esos cuyos propietarios placean hasta la extenuación, se pagan 1.000 euros a la hora, por "Ratón" se sube hasta los 6.000, pero es que éste desventurado bóvido garantiza, como si dijéramos, la sangre con que se riega la fiesta.

A "Ratón", cuando era un ternero de mirada dulce y testuz rizada, unos gamberros que irrumpieron una noche en la dehesa le encerraron en un cuarto oscuro, en un apartadero, no sé si después de someterle a otras sevicias. Cuando el dueño le liberó, creyó que se moría: temblaba sin remedio y no alcanzaba a sostenerse sobre las patas. El recuerdo de aquel traumático episodio explicaría, según el ganadero, las ganas de matar ciudadanos que ha ido desarrollando "Ratón" a lo largo de su dilatada y exitosa carrera profesional, en la que la criatura, innecesario es decirlo, no ha visto un duro. Sí ha visto, en cambio, miles de seres humanos a tiro de sus cuernos, y cientos ensangrentados por haberse acercado desatentadamente a ellos. Comoo quiera que "Ratón" lleva en su haber dos muertos y unos setecientos heridos, los ayuntamientos, rendidos siempre al bienestar y a la elevación moral de sus vecinos, se lo rifan para los zugarramurdis de las fiestas patronales.

Si España fuera un país civilizado, o si tuviera, cuando menos, vocación de serlo alguna vez, alguien, alguna autoridad, alguna instancia, rescataría "Ratón" de sus víctimas, que lo son porque les da la gana. Ese pobre animal explotado, condenado a arrear cornadas a los mozos irredentos, merecería un retiro digno en las horas lentas del campo, al amor de las vacas de expresión indescifrable. Acaso entonces olvidaría para siempre lo que un toro no tiene necesidad ninguna de recordar: un supuesto trauma infantil. Y los suicidas tendrían que buscarse otra manera.

Fuente: http://www.europapress.es/opinion/rafaeltorres/rafael-torres-margen-toro-suicidas-20110816120021.html
Fecha: 16.08.11

"Klepto Kitty", el gato ladrón de California

Con tanto ajetreo nocturno, el gato Dusty, conocido con el sobrenombre de "Klepto Kitty", se pasa el día sin hacer nada. Crédito: Barbara Munker/dpa

SAN MATEO, CALIFORNIA, 17 ago (dpa) - Hay pocos gatos que se le parezcan: cada noche, Dusty se desliza sigilosamente por el vecindario y roba cualquier cosa que sea capaz de llevarse. De ahí que se haya ganado con creces su apodo, "Klepto Kitty".

Su dueña, la dentista Jean Chu, lleva una meticulosa contabilidad de los robos del felino, que ascienden a más de 600. Con ellos ha llenado ya cuatro libretas. ¿Su récord? "Cuatro toallas de mano, cuatro calcetines, una bolsa de plástico, el mango de una cacerola y un guante amarillo", todo en una noche.

Aquello sucedió el 20 de julio de 2009, cuenta Jean. "Cuando hace bueno es cuando más roba". Ella y su marido, Jim Coleman, se encargan de guardar en casa el "botín" del gato en cuatro grandes cajas de cartón que no pasan desapercibidas en la sala de estar.

Como si de la oficina de objetos perdidos se tratara, allí hay peluches, camisetas, calcetines, ropa interior, todo tipo de toallas, un guante de esquí verde chillón o un colorido frisbee. Entre sus robos más valiosos figuran un guante de béisbol y una zapatilla de neopreno para hacer surf, aunque se lleva la palma un sujetador con relleno. Pero el cazador fue cazado con las manos en la masa.

Durante dos semanas, el canal "Animal Planet" espió a Dusty con una cámara infrarroja instalada cerca de la entrada de la vivienda, donde normalmente el gato deja su botín. En el video se ve, en blanco y negro, cómo Dusty se esfuerza por arrastrar una toalla en la boca. Sin embargo, los guantes, esponjas o sujetadores son presas mucho más fáciles.



"Yo misma sólo le he visto una vez con un guante en la boca", afirma Jean. "Pero un vecino lo vio una vez caminando hacia atrás, casi incapaz de arrastrar una toalla", añade.

Dusty tiene suerte de ser un gato. En lugar de ir a la cárcel o ser sometido a terapia, "Klepto Kitty" recibe correos de fans y sale en televisión. Incluso voló a Nueva York para participar en el programa de David Letterman. También tiene su propio perfil en Facebook, donde Jean documenta los robos con fotos.

Y con tanto ajetreo nocturno, no soprende que el regordete gato pase el día sin hacer nada, desperezándose. "Rara vez juega con alguna de las cosas, sólo le gusta coleccionar", sospechan sus dueños.

Dusty fue adoptado por la familia en 2006, cuando era un bebé. Al principio, nadie sospechó que este gato marrón y negro con motas blancas haría inseguro el barrio. "Sólo me sorprendía que alguien tirara calcetines y ropa interior en la puerta de casa", recuerda Jim. La pareja no se dio cuenta de lo que ocurría hasta que Dusty dejó un guante en su dormitorio. Entre tanto, todo el barrio está avisado.

Cuando el bikini de su vecina Kelly McLellan desapareció sin dejar rastro, no dudó quién era el causante: "¡Dusty es famoso!", confirma otra vecina, Marsha Mekisich. "Ya no dejamos nada por ahí", dice haciendo una mueca.

Con todo, el número de cosas que Jean devuelve a sus vecinos ha disminuido en los últimos meses. Ante la falta de un botín mejor, Dusty se ha tenido que conformar con bolsas de plástico y trastos viejos. "Quizá deberíamos dejarle algo bonito, pero con nuestra dirección escrita", señala Mekisich.

Dusty no necesita preocuparse por un posible castigo, incluso aunque lleve a casa un ratón muerto. Según Jean, para los gatos hacerse con un botín responde a su instinto natural. Aunque admite que en el caso de Dusty, ese instinto "es un poco más obsesivo y extremo".

Fuente: http://www.elpais.cr/articulos.php?id=51378
Fecha: 17.08.11

La agonía de 'Navegante'

Un toro queda malherido tras chocar con otro astado en los encierros de Leganés y sufre cuatro minutos de estertores hasta ser sacrificado



Artículo de Juan Diego Quesada

Navegante, momentos antes de comenzar el encierro, se removía inquieto en los chiqueros. Los pastores intentaron tranquilizar al animal, pero cuando le abrieron las compuertas salió revolucionado. En la primera curva que tomaba se encontró de frente con otro toro rezagado que había salido poco antes. El encontronazo entre ambos, reses de más de media tonelada, fue brutal. El morlaco quedó tendido en el asfalto, malherido, y sufrió cuatro minutos de agonía hasta que lo remataron con la puntilla en plena calle.

El morlaco murió antes de tiempo, nada más comenzar el segundo encierro de las fiestas de Leganés, pero su destino iba a ser el mismo. Los toros que participan en los encierros que se celebran en la Comunidad de Madrid tienen que ser sacrificados como manda el reglamento autonómico al acabar el mismo, a menos que sean de lidia y vayan a ser toreados ese mismo día en la plaza. De esta forma, miles de toros son sacrificados cada año en la región. Se considera que dejan de ser útiles tras participar en un festejo porque ya han aprendido su funcionamiento y resultan más peligrosos.

En el de Leganés participaron 7.000 personas. Duró exactamente 22 minutos y 25 segundos. Se alargó tanto (el día anterior se había zanjado en dos minutos y 50 segundos) por un morlaco que andaba desorientado. Fue el mismo que al dar la vuelta chocó de frente con Navegante, un toro de la ganadería extremeña Río Grande. El animal, etiquetado con el número 52 de su ganadería, sufrió convulsiones tras el choque, a la vista de los curiosos que se asomaban por las talanqueras, mientras movía las patas en el aire, boca arriba. Minutos después, el toro que aún merodeaba por allí volvió a embestirle una, dos y hasta tres veces. A continuación los pastores, encargados de llevar a buen puerto a la manada, consiguieron enfilar al animal revolucionado hacia la plaza, donde le esperaba una multitud. El encierro se saldó sin heridos, a diferencia del día anterior. El alcalde de Leganés, Jesús Gómez, destacó lo inusual que es que un toro muera en el encierro. "No se recuerda que haya ocurrido antes", dijo.

Las competencias sobre el reglamento taurino están transferidas a las comunidades autónomas. El presidente de la Federación Taurina de Madrid, Jorge Fajardo, explica que por este motivo no puede ocurrir lo que en Valencia, donde un morlaco apodado Ratón por su baja estatura, de 11 años, lleva siete participando en encierros, ha matado a dos personas y herido a una veintena. Allí el sacrificio de los animales no es obligatorio.

Una vez que Navegante fue sacrificado con un puñal, lo taparon con una sábana para ahorrar a la gente el espectáculo de la sangre. Una grúa se lo llevó después en volandas camino al matadero.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/madrid/agonia/Navegante/elpepiespmad/20110818elpmad_6/Tes
Fecha: 18.08.11